Investigadores de Estados Unidos consiguieron corregir
los primordiales indicios del retraso mental y el autismo
en ratones de laboratorio a los que se les habían
inducido estos males de origen genético.
Esta revelación confronta la teoría según
la cual los numerosos síntomas neurológicos
y psiquiátricos del síndrome del cromosoma
X frágil (FXS) provienen de una falla del receptor
mGluR5 que tiene una función química crucial
en el cerebro.
Los principales síntomas del FXS son problemas
de aprendizaje, comportamiento autista y epilepsia infantil.
Los investigadores, cuyo estudio será publicado
en los próximos meses en la revista Neuron, indican
que una cantidad de medicamentos, aún fuera del
mercado, podrían tener los mismos efectos que
las manipulaciones genéticas. |